Los cuentos infunden ánimo

Reinhardtswald bei Kassel Ampliar imagen (© picture-alliance / dpa) Así rezaba el nombre de una iniciativa berlinesa que hace más de veinte años puso su empeño en superar la división de la capital alemana: “Los cuentos infunden ánimo” y unen por encima de las fronteras. A menudo narran las peripecias de héroes inseguros pero valientes, que luchan con éxito por la libertad. De esa valerosa iniciativa surgieron los “Berliner Märchentage” (Jornadas del Cuento de Berlín). El mayor festival de cuentos del mundo se presenta desde entonces como lugar de encuentro intercultural. Fiel a su propio lema, “El mundo viene a Berlín”, año tras año el festival entusiasma con cuentos de todo el mundo a un variado público internacional. El propósito principal es hacer sentir las emociones que laten en los cuentos y volver a leerlos o contarlos con mucha fantasía e imaginación. Ello responde sustancialmente a la tradición oral que ha preservado este tipo de narraciones a lo largo de los siglos. El festival sin duda consigue establecer una comunicación por encima de las fronteras culturales, porque los mitos y leyendas están presentes en todas las culturas del mundo y son accesibles por igual a todas las personas.

Brüder Jacob und Wilhelm Grimm Ampliar imagen (© picture-alliance / dpa) En Alemania los cuentos tienen una larga tradición. Uno de los contadores de cuentos más famosos y populares es, hasta el día de hoy, Jacob Grimm, de quien en enero de este año se cumple el 225 aniversario de su nacimiento. Él y su hermano Wilhelm Grimm inicialmente centraron sus investigaciones en el mundo de los mitos y leyendas. Los dos lingüistas alemanes, que posteriormente se dedicarían a elaborar el mayor y más completo diccionario alemán (“Deutsches Wörterbuch”), fueron de los primeros estudiosos en recopilar y adaptar en el siglo XIX los relatos de tradición oral de su tierra. También tradujeron leyendas extranjeras a su lengua materna, como por ejemplo los “Irische Elfenmärchen” (Cuentos de Elfos Irlandeses). De las fuentes de sus “Kinder- und Hausmärchen” (Cuentos Infantiles y Hogareños), más conocidos como “Grimms Märchen” (Los Cuentos de los Hermanos Grimm), es hoy visible testimonio la “Ruta Alemana de los Cuentos”, un itinerario turístico-cultural que une la ciudad de Hanau, cuna de los hermanos Grimm, con Bremen, en Alemania del Norte.

También entre los escritores alemanes modernos hay excelentes contadores de cuentos. A este grupo pertenece sin duda la autora de éxito Cornelia Funke, cuyas novelas infantiles y juveniles, inscritas en el género de la literatura fantástica, tales como “El Jinete del Dragón”, “El Señor de los Ladrones” y la trilogía “El Mundo de Tinta” encandilan a los lectores de todas las edades y culturas. Sus novelas están traducidas a cuarenta idiomas y han sido adaptadas con éxito a la gran pantalla. El lenguaje cautivador de Funke traslada al lector a sus mundos fantásticos poblados de héroes y criaturas míticas, lo sumerge en oníricas historias de coraje y aventura protagonizadas por duendes, dragones y otros seres imaginarios. Su talento le ha valido este año el Premio Jacob Grimm. Para su próxima novela se inspira asimismo en elementos mágicos de los cuentos de los hermanos Grimm. Unendliche Geschichte Ampliar imagen (© picture-alliance/ dpa) Un caso similar es el del ya fallecido Michael Ende, autor lleno de fantasía en cuya obra la frontera lingüística y temática entre literatura infantil y literatura adulta siempre quedó difuminada. En su mundialmente famosa novela “Momo”, la niña protagonista que da su nombre al libro encuentra consuelo y aliento en historias de magia y fantasía. También su superventas “La historia interminable”, un mágico collage de imágenes míticas que busca prevenir la pérdida de la fantasía, se cuenta desde su aparición hace más de treinta años entre las novelas fantásticas más famosas y leídas del mundo.